Uff. Los hombres reunidos en el salón, a puertas cerradas. La cobardía, el escondrijo. Comadrejas. Ratas. Cagones.
Sospeché. Intuí que algo tramaban. El fenómeno me saludó, contrario a su costumbre. Claro, era la última vez. Primero cayó su hija. Luego fue mi turno.
Sospeché. Intuí que algo tramaban. El fenómeno me saludó, contrario a su costumbre. Claro, era la última vez. Primero cayó su hija. Luego fue mi turno.
Tejieron la red. La imagen patética del hombrecito, en la silla, con la luz cenital dejándole dos sombras por ojos. Un hombre empequeñecido, eso es.
Los pequeños hombrecitos urden el final. Con aires maquiavélicos. Con pretensiones que no logran alcanzar. Si se vieran, si supieran lo que son. La decadencia. La estupidez. Perdidos en todo lo que no importa. Perdidos en sí mismos.
Quizás algún día, las ratitas encuentren la salida del túnel.
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